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viernes, 6 de agosto de 2010

VERDE QUE TE QUIERO VERDE











La absenta o la canción del hada verde

La absenta tiene una historia muy espectacular. Henri Louis Pernod, que compró la receta del doctor suizo Ordinaire, comenzó la destilación de absenta en Suiza en el año 1797 y después siguió la producción en Francia.

La Absenta se volvió la bebida más popular del siglo XIX y artistas famosos como Van Gogh, Manet, Rimbaud, Verlaine y Picasso entre otros muchos contribuyeron a hacer aún más grande su popularidad. Defendían que la absenta potenciaba su creatividad, ya que la absenta tiene un componente psicoactivo.

Después de la Primera Guerra Mundial fue prohibida ya que se adujo que la absenta causaba daños en la salud. Este ha sido siempre un punto polémico, pero hoy en día la absenta está regulada y en la dosificación permitida es absolutamente inocua.

Los únicos países en los que nunca se ha parado la producción de absenta son España y Portugal. Estos son los únicos países donde se puede encontrar hoy en día la absenta según la receta tradicional del siglo XIX.

ALGO MAS QUE HADAS SOBRE EL AZUCAR

La aclamada película Moulin Rouge contribuye al resurgimiento de una bebida considerada durante mucho tiempo maldita, la absenta, a veces peligrosa y prohibida en algunos países. También en el Drácula de Francis Ford Coppola, el vampiro más romántico de la historia del cine invita a su amor con una copa de ajenjo.
Si lo largo y tortuoso es el camino de la fama, igualmente lo es el de la absenta, prohibida por peligrosa en muchos países, y quizás una de las bebidas con una mas larga y tortuosa leyenda negra a su espalda. La absenta, a parte de sus conflictivas relaciones amorosas, estuvo detrás del tiro que descerrajo el poeta Verlaine sobre el puño del joven y también poeta Rimbaud, y posiblemente fue responsable a su vez del intento de ataque de Van Gogh a Paul Gauguin, con la misma navaja que esa noche utilizo para cortarse la oreja. Claro esta que muchas botellas de absenta hay que haber ingerido para llegar a tales locuras.

El primer sorbo, en cambio, como se muestra en el filme Moulin Rouge, es magia, potenciada por el propio espíritu festivo de esta película musical que esta contribuyendo el resurgimiento de una bebida muchas veces maldita. la absenta, conocida como “el hada verde” en los días de la bohemia en este cabaret parisino, icono de todo un modo de entender la vida. Tras el primer sorbo, el primero en la vida de un provinciano joven que llega a París con la intención de triunfar, el mito se cumple: se aparece el hada verde, el hada alucinatoria del aceite de ajenjo, diminuta y bailarina, cantando su canción, la canción del hada verde, tan grata a los oídos del audaz bebedor de absenta.

Quizás algunos espectadores habrán podido confundir esta canción con una reinterpretación de Campanilla de Cobre, el hada malhumorada que acompaña a Petera Pan a lo largo de sus aventuras en el País de Nunca Jamás. Ya sea de una forma o de otra, parece obvio que la canción del hada verde, como todos los rituales mágicos, esta repleta de peligros.
Aunque, mas allá del riesgo, con un sorbo de absenta podremos vivir por un instante del modo mas nítido toda una época llena de mitos y misterios, sentir como de ahora la lucha por la libertad, la verdad, la belleza y el amor que emprendieron en 1900 estos niños de la revolución, simbolizados en la película por un pintor. Toulouse-Lautrec, disfrazado de sitar indio con una sempiterna botella de absenta entre sus manos.

UN POCO DE HISTORIA de esta bebida se comenzó a fabricar durante la Revolución Francesa, tras la posible invención en Suiza por parte de un medico francés llamado Ordinaire. Contenía aceite de ajenjo (con un supuesto poder alucinógeno) y otras hierbas.

El siglo XIX supuso un indescriptible auge de este anisado. “Peligro verde”, “el hada verde” o “la hora verde” fueron términos habituales.

Consumidores de este licor fueron. Van Gogh, Gauguin, Degas, Toulouse-Lautrec, Verlaine, Rimbaud, Picasso, Malraux y Camus.

A principio del siglo XX, se prohibió en casi todos los países el aceite de ajenjo.

RITO DE LA ABSENTA. Para que el rito se realice, primero debemos cumplir con el rito del bebedor de absenta y consumirla como se hacia clásicamente: se servia en un vaso ancho, vertiéndose sobre una cucharilla agujereada de plata en donde se depositaba previamente un terrón de azúcar, que se iba disolviendo al paso del licor y del agua, siempre muy fría.

TIEMPO DE POEMAS DE LA BEATS GENERATION


FOTO1: ALLEN GINSBERG FOTO 2: ALLEN GINSBERG Y BOB DYLAN











ALLEN GINSBERG, poeta norteamericano, nació el 3 de Junio de 1926, hijo de Naomi Ginsberg, inmigrante rusa y Louis Ginsberg, poeta. Estudió en la Universidad de Columbia, época en la que entra en contacto con los escritores que, junto a él, serían el núcleo del grupo Beat: Gregory Corso, Jack Kerouac y William Burroughs. En 1957 publica el poema Aullido, libro que es censurado por obscenidad. En 1963 publica Kaddish, poema de largo aliento dedicado a su madre muerta. Durante las décadas siguientes estará en el centro del activismo político, del que se retirará aquejado por una enfermedad que el 5 de Abril de 1997 le cobrará la vida. Otros títulos de la obra de Ginsberg son Reality Sandwiches (1960), Planet News (1968), The Fall Of America (1972), Mind Breaths (1977), Plutonian Ode (1981), White Shroud Poems (1985), Cosmopolitan Greetings Poems (1994), Illuminated Poems (1996)



AULLIDO

por Allen Ginsberg

traducción de Rodrigo Olavarría

Para Carl Salomón

I

Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas,
arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un colérico pinchazo,
hipsters con cabezas de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con el estrellado dínamo de la maquinaria nocturna,
que pobres y harapientos y ojerosos y drogados pasaron la noche fumando en la oscuridad sobrenatural de apartamentos de agua fría, flotando sobre las cimas de las ciudades contemplando jazz,
que desnudaron sus cerebros ante el cielo bajo el El y vieron ángeles mahometanos tambaleándose sobre techos iluminados,
que pasaron por las universidades con radiantes ojos imperturbables alucinando Arkansas y tragedia en la luz de Blake entre los maestros de la guerra,
que fueron expulsados de las academias por locos y por publicar odas obscenas en las ventanas de la calavera,
que se acurrucaron en ropa interior en habitaciones sin afeitar, quemando su dinero en papeleras y escuchando al Terror a través del muro,
que fueron arrestados por sus barbas púbicas regresando por Laredo con un cinturón de marihuana hacia Nueva York,
que comieron fuego en hoteles de pintura o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o sometieron sus torsos a un purgatorio noche tras noche,
con sueños, con drogas, con pesadillas que despiertan, alcohol y verga y bailes sin fin,
incomparables callejones de temblorosa nube y relámpago en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todo el inmóvil mundo del intertiempo,
realidades de salones de Peyote, amaneceres de cementerio de árbol verde en el patio trasero, borrachera de vino sobre los tejados, barrios de escaparate de paseos drogados luz de tráfico de neón parpadeante, vibraciones de sol, luna y árbol en los rugientes atardeceres invernales de Brooklyn, desvaríos de cenicero y bondadosa luz reina de la mente,
que se encadenaron a los subterráneos para el interminable viaje desde Battery al santo Bronx en benzedrina hasta que el ruido de ruedas y niños los hizo caer temblando con la boca desvencijada y golpeados yermos de cerebro completamente drenados de brillo bajo la lúgubre luz del Zoológico,
que se hundieron toda la noche en la submarina luz de Bickford salían flotando y se sentaban a lo largo de tardes de cerveza desvanecida en el desolado Fugazzi’s, escuchando el crujir del Apocalipsis en el jukebox de hidrógeno,
que hablaron sin parar por setenta horas del parque al departamento al bar a Bellevue al museo al puente de Brooklyn,
un batallón perdido de conversadores platónicos saltando desde las barandas de salidas de incendio desde ventanas desde el Empire State desde la luna,
parloteando gritando vomitando susurrando hechos y memorias y anécdotas y excitaciones del globo ocular y shocks de hospitales y cárceles y guerras,
intelectos enteros expulsados en recuerdo de todo por siete días y noches con ojos brillantes, carne para la sinagoga arrojada en el pavimento,
que se desvanecieron en la nada Zen Nueva Jersey dejando un rastro de ambiguas postales del Atlantic City Hall,
sufriendo sudores orientales y crujidos de huesos tangerinos y migrañas de la china con síndrome de abstinencia en un pobremente amoblado cuarto de Newark,
que vagaron por ahí y por ahí a medianoche en los patios de ferrocarriles preguntándose dónde ir, y se iban, sin dejar corazones rotos,
que encendieron cigarrillos en furgones furgones furgones haciendo ruido a través de la nieve hacia granjas solitarias en la abuela noche,
que estudiaron a Plotino Poe San Juan de la Cruz telepatía bop kabbalah porque el cosmos instintivamente vibraba a sus pies en Kansas,
que vagaron solos por las calles de Idaho buscando ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios visionarios,
que pensaron que tan sólo estaban locos cuando Baltimore refulgió en un éxtasis sobrenatural,
que subieron en limosinas con el chino de Oklahoma impulsados por la lluvia de pueblo luz de calle en la medianoche invernal,
que vagaron hambrientos y solitarios en Houston en busca de jazz o sexo o sopa, y siguieron al brillante Español para conversar sobre América y la Eternidad, una tarea inútil y así se embarcaron hacia África,
que desaparecieron en los volcanes de México dejando atrás nada sino la sombra de jeans y la lava y la ceniza de la poesía esparcida en la chimenea Chicago,
que reaparecieron en la costa oeste investigando al F.B.I. con barba y pantalones cortos con grandes ojos pacifistas sensuales en su oscura piel repartiendo incomprensibles panfletos,
que se quemaron los brazos con cigarrillos protestando por la neblina narcótica del tabaco del Capitalismo,
que distribuyeron panfletos supercomunistas en Union Square sollozando y desnudándose mientras las sirenas de Los Álamos aullaban por ellos y aullaban por la calle Wall, y el ferry de Staten Island también aullaba,
que se derrumbaron llorando en gimnasios blancos desnudos y temblando ante la maquinaria de otros esqueletos,
que mordieron detectives en el cuello y chillaron con deleite en autos de policías por no cometer más crimen que su propia salvaje pederastia e intoxicación,
que aullaron de rodillas en el subterráneo y eran arrastrados por los tejados blandiendo genitales y manuscritos,
que se dejaron follar por el culo por santos motociclistas, y gritaban de gozo,
que mamaron y fueron mamados por esos serafines humanos, los marinos, caricias de amor Atlántico y Caribeño,
que follaron en la mañana en las tardes en rosales y en el pasto de parques públicos y cementerios repartiendo su semen libremente a quien quisiera venir,
que hiparon interminablemente tratando de reír pero terminaron con un llanto tras la partición de un baño turco cuando el blanco y desnudo ángel vino para atravesarlos con una espada,
que perdieron sus efebos por las tres viejas arpías del destino la arpía tuerta del dólar heterosexual la arpía tuerta que guiña el ojo fuera del vientre y la arpía tuerta que no hace más que sentarse en su culo y cortar las hebras intelectuales doradas del telar del artesano,
que copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza un amorcito un paquete de cigarrillos una vela y se cayeron de la cama, y continuaron por el suelo y por el pasillo y terminaron desmayándose en el muro con una visión del coño supremo y eyacularon eludiendo el último hálito de conciencia,
que endulzaron los coños de un millón de muchachas estremeciéndose en el crepúsculo, y tenían los ojos rojos en las mañanas pero estaban preparados para endulzar el coño del amanecer, resplandecientes nalgas bajo graneros y desnudos en el lago,
que salieron de putas por Colorado en miríadas de autos robados por una noche, N.C. héroe secreto de estos poemas, follador y Adonis de Denver -regocijémonos con el recuerdo de sus innumerables jodiendas de muchachas en solares vacíos y patios traseros de restaurantes, en desvencijados asientos de cines, en cimas de montañas, en cuevas o con demacradas camareras en familiares solitarios levantamientos de enaguas y especialmente secretos solipsismos en baños de gasolineras y también en callejones de la ciudad natal,
que se desvanecieron en vastas y sórdidas películas, eran cambiados en sueños, despertaban en un súbito Manhattan y se levantaron en sótanos con resacas de despiadado Tokai y horrores de sueños de hierro de la tercera avenida y se tambalearon hacia las oficinas de desempleo,
que caminaron toda la noche con los zapatos llenos de sangre sobre los bancos de nieve en los muelles esperando que una puerta se abriera en el East River hacia una habitación llena de vapor caliente y opio,
que crearon grandes dramas suicidas en los farellones de los departamentos del Hudson bajo el foco azul de la luna durante la guerra y sus cabezas serán coronadas de laurel y olvido,
que comieron estofado de cordero de la imaginación o digirieron el cangrejo en el lodoso fondo de los ríos de Bowery,
que lloraron ante el romance de las calles con sus carritos llenos de cebollas y mala música,

que se sentaron sobre cajas respirando en la oscuridad bajo el puente y se levantaron para construir clavicordios en sus áticos,
que tosieron en el sexto piso de Harlem coronados de fuego bajo el cielo tubercular rodeados por cajas naranjas de Teología,
que escribieron frenéticos toda la noche balanceándose y rodando sobre sublimes encantamientos que en el amarillo amanecer eran estrofas incoherentes,
que cocinaron animales podridos pulmón corazón pié cola borsht & tortillas soñando con el puro reino vegetal,
que se arrojaron bajo camiones de carne en busca de un huevo,
que tiraron sus relojes desde el techo para emitir su voto por una eternidad fuera del tiempo, & cayeron despertadores en sus cabezas cada día por toda la década siguiente,
que cortaron sus muñecas tres veces sucesivamente sin éxito, desistieron y fueron forzados a abrir tiendas de antigüedades donde pensaron que estaban envejeciendo y lloraron,
que fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de franela en Madison Avenue entre explosiones de versos plúmbeos & el enlatado martilleo de los férreos regimientos de la moda & los gritos de nitroglicerina de maricas de la publicidad & el gas mostaza de inteligentes editores siniestros, o fueron atropellados por los taxis ebrios de la realidad absoluta,
que saltaron del puente de Brooklyn esto realmente ocurrió y se alejaron desconocidos y olvidados dentro de la fantasmal niebla de los callejones de sopa y carros de bomba del barrio Chino, ni siquiera una cerveza gratis,
que cantaron desesperados desde sus ventanas, se cayeron por la ventana del metro, saltaron en el sucio Passaic, se abalanzaron sobre negros, lloraron por toda la calle, bailaron descalzos sobre vasos de vino rotos y discos de fonógrafo destrozados de nostálgico Europeo jazz Alemán de los años 30 se acabaron el whisky y vomitaron gimiendo en el baño sangriento, con lamentos en sus oídos y la explosión de colosales silbatos de vapor,
que se lanzaron por las autopistas del pasado viajando hacia la cárcel del gólgota -solitario mirar- autos preparados de cada uno de ellos o Encarnación de Jazz de Birmingham,
que condujeron campo traviesa por 72 horas para averiguar si yo había tenido una visión o tú habías tenido una visión o él había tenido una visión para conocer la eternidad,
que viajaron a Denver, murieron en Denver, que volvían a Denver; que velaron por Denver y meditaron y andaban solos en Denver y finalmente se fueron lejos para averiguar el tiempo, y ahora Denver extraña a sus héroes,
que cayeron de rodillas en desesperanzadas catedrales rezando por la salvación de cada uno y la luz y los pechos, hasta que al alma se le iluminó el cabello por un segundo,
que chocaron a través de su mente en la cárcel esperando por imposibles criminales de cabeza dorada y el encanto de la realidad en sus corazones que cantaba dulces blues a Alcatraz,
que se retiraron a México a cultivar un hábito o a Rocky Mount hacia el tierno Buda o a Tánger en busca de muchachos o a la Southern Pacific hacia la negra locomotora o de Harvard a Narciso a Woodland hacia la guirnalda de margaritas o a la tumba,
que exigieron juicios de cordura acusando a la radio de hipnotismo y fueron abandonados con su locura y sus manos y un jurado indeciso,
que tiraron ensalada de papas a los lectores de la CCNY sobre dadaísmo y subsiguientemente se presentan en los escalones de granito del manicomio con las cabezas afeitadas y un arlequinesco discurso de suicidio, exigiendo una lobotomía al instante,
y recibieron a cambio el concreto vacío de la insulina Metrazol electricidad hidroterapia psicoterapia terapia ocupacional ping pong y amnesia,
que en una protesta sin humor volcaron sólo una simbólica mesa de ping pong, descansando brevemente en catatonia,
volviendo años después realmente calvos excepto por una peluca de sangre, y de lágrimas y dedos, a la visible condenación del loco de los barrios de las locas ciudades del Este,
los fétidos salones del Pilgrim State Rockland y Greystones, discutiendo con los ecos del alma, balanceándose y rodando en la banca de la soledad de medianoche reinos dolmen del amor, sueño de la vida una pesadilla, cuerpos convertidos en piedra tan pesada como la luna,
con la madre finalmente ****** [i] , y el último fantástico libro arrojado por la ventana de la habitación, y a la última puerta cerrada a las 4 AM y el último teléfono golpeado contra el muro en protesta y el último cuarto amoblado vaciado hasta la última pieza de mueblería mental, un papel amarillo se irguió torcido en un colgador de alambre en el closet, e incluso eso imaginario, nada sino un esperanzado poco de alucinación-
ah, Carl, mientras no estés a salvo yo no voy a estar a salvo, y ahora estás realmente en la total sopa animal del tiempo-
y que por lo tanto corrió a través de las heladas calles obsesionado con una súbita inspiración sobre la alquimia del uso de la elipse el catálogo del medidor y el plano vibratorio,
que soñaron e hicieron aberturas encarnadas en el tiempo y el espacio a través de imágenes yuxtapuestas y atraparon al Arcángel del alma entre 2 imágenes visuales y unieron los verbos elementales y pusieron el nombre y una pieza de conciencia saltando juntos con una sensación de Pater Omnipotens Aeterna Deus
para recrear la sintaxis y medida de la pobre prosa humana y pararse frente a ti mudos e inteligentes y temblorosos de vergüenza, rechazados y no obstante confesando el alma para conformarse al ritmo del pensamiento en su desnuda cabeza sin fin,
el vagabundo demente y el ángel beat en el tiempo, desconocido, y no obstante escribiendo aquí lo que podría quedar por decir en el tiempo después de la muerte,
y se alzaron reencarnando en las fantasmales ropas del jazz en la sombra de cuerno dorado de la banda y soplaron el sufrimiento de la mente desnuda de América por el amor en un llanto de saxofón eli eli lamma lamma sabacthani que estremeció las ciudades hasta la última radio
con el absoluto corazón del poema sanguinariamente arrancado de sus cuerpos bueno para alimentarse mil años.

II

¿Qué esfinge de cemento y aluminio abrió sus cráneos y devoró sus cerebros y su imaginación?
¡Moloch! ¡Soledad! ¡Inmundicia! ¡Ceniceros y dólares inalcanzables! ¡Niños gritando bajo las escaleras! ¡Muchachos sollozando en ejércitos! ¡Ancianos llorando en los parques!
¡Moloch! ¡Moloch! ¡Pesadilla de Moloch! ¡Moloch el sin amor! ¡Moloch mental! ¡Moloch el pesado juez de los hombres!
¡Moloch la prisión incomprensible! ¡Moloch la desalmada cárcel de tibias cruzadas y congreso de tristezas! ¡Moloch cuyos edificios son juicio! ¡Moloch la vasta piedra de la guerra! ¡Moloch los pasmados gobiernos!
¡Moloch cuya mente es maquinaria pura! ¡Moloch cuya sangre es un torrente de dinero! ¡Moloch cuyos dedos son diez ejércitos! ¡Moloch cuyo pecho es un dínamo caníbal! ¡Moloch cuya oreja es una tumba humeante!
¡Moloch cuyos ojos son mil ventanas ciegas! ¡Moloch cuyos rascacielos se yerguen en las largas calles como inacabables Jehovás! ¡Moloch cuyas fábricas sueñan y croan en la niebla! ¡Moloch cuyas chimeneas y antenas coronan las ciudades!
¡Moloch cuyo amor es aceite y piedra sin fin! ¡Moloch cuya alma es electricidad y bancos! ¡Moloch cuya pobreza es el espectro del genio! ¡Moloch cuyo destino es una nube de hidrógeno asexuado! ¡Moloch cuyo nombre es la mente!
¡Moloch en quien me asiento solitario! ¡Moloch en quien sueño ángeles! ¡Demente en Moloch! ¡Chupa vergas en Moloch! ¡Sin amor ni hombre en Moloch!
¡Moloch quien entró tempranamente en mi alma! ¡Moloch en quien soy una conciencia sin un cuerpo! ¡Moloch quien me ahuyentó de mi éxtasis natural! ¡Moloch a quien yo abandono! ¡Despierten en Moloch! ¡Luz chorreando del cielo!
¡Moloch! ¡Moloch! ¡Departamentos robots! ¡Suburbios invisibles! ¡Tesorerías esqueléticas!
¡Capitales ciegas! ¡Industrias demoníacas! ¡Naciones espectrales! ¡Invencibles manicomios! ¡Vergas de granito! ¡Bombas monstruosas!
¡Rompieron sus espaldas levantando a Moloch hasta el cielo! ¡Pavimentos, árboles, radios, toneladas! ¡Levantando la ciudad al cielo que existe y está alrededor nuestro!
¡Visiones! ¡Presagios! ¡Alucinaciones! ¡Milagros! ¡Éxtasis! ¡Arrastrados por el río americano!
¡Sueños! ¡Adoraciones! ¡Iluminaciones! ¡Religiones! ¡Todo el cargamento de mierda sensible!
¡Progresos! ¡Sobre el río! ¡Giros y crucifixiones! ¡Arrastrados por la corriente! ¡Epifanías! ¡Desesperaciones! ¡Diez años de gritos animales y suicidios! ¡Mentes! ¡Nuevos amores! ¡Generación demente! ¡Abajo sobre las rocas del tiempo!
¡Auténtica risa santa en el río! ¡Ellos lo vieron todo! ¡Los ojos salvajes! ¡Los santos gritos! ¡Dijeron hasta luego! ¡Saltaron del techo! ¡Hacia la soledad! ¡Despidiéndose! ¡Llevando flores! ¡Hacia el río! ¡Por la calle!

III

¡Carl Solomon! Estoy contigo en Rockland
Donde estás más loco de lo que yo estoy
Estoy contigo en Rockland
Donde te debes sentir muy extraño
Estoy contigo en Rockland
Donde imitas la sombra de mi madre
Estoy contigo en Rockland
Donde has asesinado a tus doce secretarias
Estoy contigo en Rockland
Donde te ríes de este humor invisible
Estoy contigo en Rockland
Donde somos grandes escritores en la misma horrorosa máquina de escribir
Estoy contigo en Rockland
Donde tu condición se ha vuelto seria y es reportada por la radio
Estoy contigo en Rockland
Donde las facultades de la calavera no admiten más los gusanos de los sentidos
Estoy contigo en Rockland
Donde bebes el té de los pechos de las solteras de Utica
Estoy contigo en Rockland
Donde te burlas de los cuerpos de tus enfermeras las arpías del Bronx
Estoy contigo en Rockland
Donde gritas en una camisa de fuerza que estás perdiendo el juego del verdadero
ping pong del abismo
Estoy contigo en Rockland
Donde golpeas el piano catatónico el alma es inocente e inmortal jamás debería
morir sin dios en una casa de locos armada
Estoy contigo en Rockland
Donde cincuenta shocks más no te devolverán nunca tu alma a su cuerpo de su
peregrinaje a una cruz en el vacío
Estoy contigo en Rockland
Donde acusas a tus doctores de locura y planeas la revolución socialista hebrea
contra el Gólgota nacional fascista
Estoy contigo en Rockland
Donde abres los cielos de Long Island y resucitas a tu Jesús humano y viviente de la
tumba sobrehumana
Estoy contigo en Rockland
Donde hay veinticinco mil camaradas locos juntos cantando las estrofas finales de
La Internacional
Estoy contigo en Rockland
Donde abrazamos y besamos a los Estados Unidos bajo nuestras sábanas los
Estados Unidos que tosen toda la noche y no nos dejan dormir

Estoy contigo en Rockland
Donde despertamos electrificados del coma por el rugir de los aeroplanos de
nuestras propias almas sobre el tejado ellos han venido para lanzar bombas
angelicales el hospital se ilumina a sí mismo colapsan muros imaginarios Oh
escuálidas legiones corren afuera Oh estrellado shock de compasión la guerra
eterna está aquí Oh victoria olvida tu ropa interior somos libres
Estoy contigo en Rockland
En mis sueños caminas goteando por un viaje a través del mar sobre las carreteras a
través de América llorando hasta la puerta de mi cabaña en la noche del oeste

San Francisco, 1955-1956

Nota A Pie De Página Para “Aullido”

¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!
¡El mundo es santo! ¡El alma es santa! ¡La piel es santa! ¡La nariz es santa! ¡La lengua y la verga y la mano y el agujero del culo son santos!
¡Todo es santo! ¡todos son santos! ¡todos los lugares son santos! ¡todo día está en la eternidad! ¡Todo hombre es un ángel!
¡El vago es tan santo como el serafín! ¡el demente es tan santo como tú mi alma eres santa!
¡La máquina de escribir es santa el poema es santo la voz es santa los oyentes son santos el éxtasis es santo!
¡Santo Peter santo Allen santo Solomon santo Lucien santo Kerouac santo Huncke santo Burroughs santo Cassady santos los desconocidos locos y sufrientes mendigos santos los horribles ángeles humanos!
¡Santa mi madre en la casa de locos! ¡Santas las vergas de los abuelos de Kansas!

¡Santo el gimiente saxofón! ¡Santo el apocalipsis del bop! ¡Santas las bandas de jazz marihuana hipsters paz peyote pipas y baterías!
¡Santa las soledades de los rascacielos y pavimentos! ¡Santas las cafeterías llenas con los millones! ¡Santos los misteriosos ríos de lágrimas bajo las calles!
¡Santo el argonauta solitario! ¡Santo el vasto cordero de la clase media! ¡Santos los pastores locos de la rebelión! ¡Quien goza Los Ángeles es Los Ángeles!
¡Santa New York santa San Francisco santa Peoria & Seattle santa París santa Tánger santa Moscú santa Estambul!
¡Santo el tiempo en la eternidad santa eternidad en el tiempo santos los relojes en el espacio la cuarta dimensión santa la quinta Internacional santo el ángel en Moloch!
¡Santo el mar santo el desierto santa la vía férrea santa la locomotora santas las visiones santas las alucinaciones santos los milagros santo el globo ocular santo el abismo!
¡Santo perdón! ¡compasión! ¡caridad! ¡fe! ¡Santos! ¡Nosotros! ¡cuerpos! ¡sufriendo! ¡magnanimidad!
¡Santa la sobrenatural extra brillante inteligente bondad del alma!

Berkeley, 1955

[i] "Aullido", en su primera edición de 500 ejemplares, no tuvo mayores contratiempos, fue la segunda edición de 3 mil ejemplares, en Mayo de 1957 que fue retirada de las librerías tras ser declarada obscena por el fiscal Chester McPhee quien declaró "las palabras y el sentido de la escritura es obscena" y "usted no querría que sus hijos se cruzaran con esto". El 21 de Mayo de 1957, el poeta Lawrence Ferlinghetti fue arrestado bajo los cargos de "concientemente publicar y vender material indecente". El 2 de Octubre del mismo año, la restricción sobre el libro fue levantada y Ferlinghetti fue declarado inocente. Ferlinghetti dijo que Ginsberg dejó los puntos en lugar de "Fucked" como una declaraciòn política en recuerdo del proceso judicial.

miércoles, 4 de agosto de 2010

OTRO ANIVERSARIO, ANGELELLI ASESINADO POR LOS MILITARES. PECADO? SER DEL PUEBLO










Se cumplió otro aniversario del asesinato de Monseñor Angelelli en manos de los militares. Las secuencias son las siguientes: El día 3 de Agosto de 1976, en una reunión con sacerdotes y religiosas, le manifiestan nuevamente el temor por su vida; él dibujó un espiral donde fue ubicando figuradamente los asesinatos de dos de sus sacerdotes y un laico yconcluía ubicándose en el centro de dicho espiral, manifestando que a quien endefinitiva buscaban era a él.
Según lo expuesto por el juez instructor, el día 4 de agosto de 1976, el obispo
Angelelli emprendió el regreso en una camioneta desde la ciudad de Chamical,
acompañado por un sacerdote. De acuerdo a lo que el magistrado ha
acreditado, Angelelli llevaba consigo una carpeta que contenía elementos de
prueba respecto del homicidio de los sacerdotes el 18 de julio de 1976.
El juez hace referencia a los testimonios que afirman que el prelado estaba
convencido de que él también iba a ser asesinado.
El juez de la causa dio por probado que la camioneta que guiaba el obispo fue
alcanzada por un automóvil de color claro, aparentemente un Peugeot 404,
sobre la Ruta Nacional N° 38 Km. 106, en las cercanías de la localidad de
Punta de los Llanos, siendo alrededor de las 15 horas.
Según manifestaciones del sacerdote acompañante, el citado automóvil realizó
una maniobra brusca, como si tratara de encerrar al vehículo donde viajaban,
produciéndose pocos instantes después una explosión.
De acuerdo a lo que concluye el juez interviniente, la camioneta se desplazó a
la banquina derecha, para volver a la ruta unos 80 metros más adelante, y
terminar volcando. A consecuencia de ello se produjo la muerte del Padre
Obispo Angelelli, quedando tendido el cuerpo a unos veinticinco metros del
lugar en que quedó la camioneta.
El cuerpo del obispo Angelelli fue arrastrado hacia dicho lugar, mostrando en
ambos talones pérdida de piel, lo que permitiría inferir la intervención posterior
al hecho de sus autores, y que la camioneta presentaba una goma desinflada,
cuya cámara tenía un corte de trece centímetros, lo que no habría sido la causa
del vuelco.
De las circunstancias fácticas reseñadas, el magistrado actuante concluyó...
"... QUE LA MUERTE DEL OBISPO ENRIQUE ANGELELLI NO OBEDECIO
A UN ACCIDENTE DE TRÁNSITO, SINO A UN HOMICIDIO FRÍAMENTE
PREMEDITADO, Y ESPERADO POR LA VÍCTIMA.

FRASES DE ANGELELLI, SOLO PARA RECORDAR QUE SE PUEDE SER CRISTIANO Y PELEAR POR LA LIBERTAD DE LOS PUEBLOS

• "Ayúdenme a que no me ate a intereses mezquinos o de grupo.
Oren para que sea el obispo y amigos de todos, de los católicos y
de los no católicos, de los que creen y de los no creen, de los de
ciudad y de quiénes viven en los lugares más apartados...".

• "Que difícil es comprender desde afuera todo lo que encierra cada
rostro de nuestro pueblo...Para servir, hay que tener un oído atento
al Evangelio y el otro en el pueblo".
• "Ustedes Laicos Cristianos siéntanse corresponsales junto al
obispo, a los sacerdotes, a las religiosas, de la misión de la
Iglesia"- " Luchen vigorosamente contra cualquier clase de
servidumbre!- Respeten los derechos fundamentales de los
hombres".

• "Miren si estas injusticias continúan, algún día estaremos juntos en
el mismo paredón: Uds. los patrones y nosotros los curas. Ustedes
por no haber practicado la justicia social.- Nosotros, por no haber
sabido defenderla". Les advirtió a un grupo de empresarios injustos
con sus obreros".

• "La liberación de un pueblo y su Iglesia es como una cebolla...le
sacás una cáscara y tiene otra abajo y le sacás otra y aparece otra
abajo y cada vez que le sacás una, te hace llorar...Hay que seguir
andando nomás".


eSTAS SON PALBRAS DE MONSEÑOR HESAINE, OBISPO DE NEUQUEN A RAIZ DEL ASESINATO DEL OBISPOS ANEGELELLI

"Enrique Angelelli, a quién conocí personalmente, es nuestro Obispo Mártir
porque quiso anunciar el Evangelio iluminando la situación socio-económicapolítica-
cultural de su pueblo, conforme aprendió en las aulas del Concilio
Vaticano II .- Y los dirigentes políticos y empresarios contemporáneos y
algunos coterráneos suyos, pretendieron callar su voz profética, urdiendo un vil
y traicionero asesinato en el desierto riojano, tal cual consta en actas
tribunalicias libres y justas cuya síntesis quiero transcribir.
Soy testigo de que en todo momento actuó por los intereses de Jesucristo y su
Reino"

Los datos han sido extraídos del Acta Competencia N° 248 Libro XXI
NN homicidio calificado y tentativa de homicidio calificado s/inc. de
Comp. Planteado por el CSFFAA al titular de Juzgado de Inst. en lo
Criminal y Correc. N° 1 de la Ciudad de La Rioja.

lunes, 2 de agosto de 2010

DIEZ AÑOS DEL ASESINATO DEL DR RENE FAVALORO





Homenaje de Marta Morales en el 10º aniversario del suicidio del Dr RenÉ Favaloro

Era la época de la pizza con champagna. Putas,
jugadores empedernidos, coimeros, mediáticos,
empresarios corruptos.
Ninguno valía nada, ni su peso en aire, pero desfilaban por Olivos.

René Favaloro hacía pasillo.
Su Fundación necesitaba ayuda

Los gastos eran inmensos.
El pais se remataba a pasos agigantados.
Menem se creía un enviado de Alá.
Ya no teníamos petróleo, carbón, acero.
Los sueños del General Savio quedaron hechos trizas en manos privadas.
San Nicolás se llenó de pequeños emprendimientos
tan efímeros y desocupados
que se inventaron una virgen para sobrevivir.

René Favaloro hacía pasillo
Seguía operando muchas veces gratis

María julia posó desnuda
debajo de su zorro
muerto para su lujuria.
María Julia prometió limpiar el riachuelo en cien días.
Menem le dio plata. Mucha plata.
Las lentejuelas de la “Yuyito González” se le pegaban en la cara y las patillas todas las noches.
Menem le daba plata, mucha plata.

Reneé Favaloro hacía pasillo.
Quería que el PAMI le abonara la deuda que tenía con su Fundación

Nos quedamos sin servicios de nada.
Españoles telefónicos, luz de multinacionales,
aguas de la oligarquía,
rutas ya no mas argentinas ni de Spinetta.

El PÀMI era una fiesta de petisos y dirigentes feas e ignorantes.
Dientudas como una piraña.

Reneé Favaloro hacía pasillo.
Tocaba fondo su fundación.

Menem tenía un inodoro- trono revestido en oro en el Tango1
Toni, su peluquero, entretejía pelos en su calvicie.
Teníamos relaciones carnales con el poder yanqui.
Menem apoyaba descabellados proyectos bélicos.
Traficaba armas y algo más.
Traficó la muerte de su hijo

René Favaloro hacía pasillo.
Ya no pensaba, Estaba deprimido

Menem se fue. Subió el más inútil. Autista.
Fernando de la Rúa
El que dijo ser “el médico del pueblo” y “se acabó la fiesta"
Con el tiempo acabaría en un helicóptero
lleno de ratas
”
René Favaloro hacía pasillo.
Creía que Fernando era un amigo.

De la Rúa hijo se cogía a Shakira
Y el carnaval seguía. Pero las arcas se vaciaban.
La gente empezaba a inquietarse
Los fogoneros encendieron las noches.
Rubén Patagonia le cantó a Cutral Co
El kaos seguía.

René Favaloro hacía pasillo.
Un día se cansó y escribió una carta a De la Rúa
Siguió creyendo que era un amigo
Nada, nunca una respuesta
Reneé Favaloro se cansó de esperar.
Tantos años y ninguna respuesta.
El 29 de julio del 2000
apoyó su escopeta se disparó un tiro.
Allí, en su corazón.






BIOGRAFÍA DE UN GRANDE
DR RENEÉ FAVALORO
1923-2000

Nació y se crió en el barrio “El Mondongo” en La Plata, Argentina. Tuvo una infancia muy humilde. René Favaloro siempre estuvo comprometido con el conocimiento, gracias en parte a su abuela materna, que le transmitió su amor por la naturaleza y la emoción al ver cuándo las semillas comenzaban a dar sus frutos. A ella le dedicaría su tesis del doctorado: "A mi abuela Cesárea, que me enseñó a ver belleza hasta en una pobre rama seca".
Al finalizar la escuela secundaria ingresó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata. En el tercer año comenzó las concurrencias al Hospital Policlínico y con ellas se acrecentó su vocación al tomar contacto por primera vez con los pacientes. Nunca se limitaba a cumplir con lo requerido por el programa, ya que, por las tardes, volvía para ver la evolución de los pacientes y conversar con ellos,
la mayoría de condición humilde. Como no quería desaprovechar la experiencia, con frecuencia permanecía en actividad durante 48 o 72 horas seguidas.

Médico Rural
Por ese entonces llegó una carta de un tío de Jacinto Aráuz, un pequeño pueblo de 3.500 habitantes en una zona muy rica de La Pampa. Explicaba que el único médico que atendía la población, el doctor Dardo Rachou Vega, estaba enfermo y necesitaba viajar a Buenos Aires para su tratamiento. Le pedía a su sobrino René que lo reemplazara aunque más no fuera por dos o tres meses. Favaloro se encontró ante una decisión difícil. aceptó la oferta.

Favaloro y su pasión por la cirugía toráxica
Favaloro leía con interés las últimas publicaciones médicas y cada tanto volvía a La Plata para actualizar sus conocimientos. Quedaba impactado con las primeras intervenciones cardiovasculares. Poco a poco fue renaciendo en él el entusiasmo por la cirugía torácica, a la vez que iba dándole forma a la idea de terminar con su práctica de médico rural y viajar a los Estados Unidos para hacer una especialización. Quería participar de la revolución y no ser un mero observador. En uno de sus viajes a La Plata le manifestó ese deseo al Profesor Mainetti, quien le aconsejó que el lugar indicado era la Cleveland Clinic.

Si bien al principio tuvo dudas con respecto a dejar su profesión de médico rural pensó que al regresar de Estados Unidos su contribución a la comunidad podría ser aun mayor. Con pocos recursos y un inglés incipiente, se decidió a viajar a Cleveland. Trabajó primero como residente y luego como miembro del equipo de cirugía, en colaboración con los doctores Donald B. Effler, jefe de cirugía cardiovascular, F. Mason Sones, Jr., a cargo del Laboratorio de Cineangiografía y William L. Proudfit, jefe del Departamento de Cardiología.

Al principio la mayor parte de su trabajo se relacionaba con la enfermedad valvular y congénita. Pero posteriormente se interesó en otras áreas. Todos los días, apenas terminaba su labor en la sala de cirugía, Favaloro pasaba horas y horas revisando cinecoronarioangiografías y estudiando la anatomía de las arterias coronarias y su relación con el músculo cardíaco. El laboratorio de Sones, padre de la arteriografía coronaria, tenía la colección más importante de cineangiografías de los Estados Unidos.


La creación de la Fundación Favaloro
En 1971 Favaloro regresó a la Argentina con el sueño de desarrollar un centro de excelencia similar al de la Cleveland Clinic, que combinara la atención médica, la investigación y la educación.

Con ese objetivo creó la Fundación Favaloro en 1975 junto con otros colaboradores. Uno de sus mayores orgullos fue el de haber formado más de cuatrocientos cincuenta residentes provenientes de todos los puntos de la Argentina y de América latina (Alumni). Contribuyó a elevar el nivel de la especialidad en beneficio de los pacientes mediante innumerables cursos, seminarios y congresos organizados por la Fundación, entre los que se destaca Cardiología para el Consultante, que tiene lugar cada dos años.
En 1980 Favaloro creó el Laboratorio de Investigación Básica -al que financió con dinero propio durante un largo período- que, en ese entonces, dependía del Departamento de Investigación y Docencia de la Fundación Favaloro. Con posterioridad, pasó a ser el Instituto de Investigación en Ciencias Básicas del Instituto Universitario de Ciencias Biomédicas, que, a su vez, dio lugar, en agosto de 1998, a la creación de la Universidad Favaloro.

Participación en la CONADEP
Fue uno de los integrantes de la CONADEP, que investigó los crímenes cometidos por la última dictadura. Finalmente renunció a participar por una diferencia de criterios. Él consideraba que los crímenes ya habían comenzado antes de la dictadura militar, tanto por elementos subversivos cuanto por personas vinculadas al Estado, y que todos ellos también debían ser juzgado

El suicidio de Favaloro

No hubo uno, sino múltiples motivos de su decisión. Tenía 77 años. Había quedado viudo en 1998. Estaba deprimido por las deudas de su Fundación, donde había empezado a funcionar un comité de crisis. Acababa de ver la lista de personas que iban a ser despedidas. Se le había muerto un paciente el día anterior.
*Mientras empuñaba ese revólver, una carta al presidente De la Rúa dormía en un cajón de la Casa Rosada. Nunca fue publicada en un diario. Decía:

Estimado Fernando:
"Te escribo estas líneas porque nuestra Fundación está al borde de la quiebra . Tenemos emergencias ineludibles que deben solucionarse en los próximos días. Necesitamos alrededor de seis millones de pesos.
No tengo conexiones con el empresariado argentino. a veces choco con algunos 'peces gordos' como Amalita o Goyo Perez Companc. Por eso, uno de los pedidos que te hice en nuestra última charla era que utilizaras tu influencia para conseguir la ayuda que tanto necesitamos.
En fin, te ruego que influyas para conseguir una donación urgente, creo que es el camino más corto. Perdoname por el pedido. Te escribo desde la desesperación. Nunca en mi vida estuve tan deprimido. Con el afecto de siempre, René Favaloro".

*Despues de siete años, De la Rúa acepta que no leyó la carta a tiempo, pero rechaza las imputaciones sobre falta de apoyo oficial: "De ningún modo hubo abandono a Favaloro. Al contrario, estábamos encima. Teníamos una relación de mucho afecto y amistad. Fue mi asesor en la Nación y en la Ciudad".
.

Obras escritas de Favaloro [editar]

* René Favaloro publicó más de trescientos trabajos de su especialidad.
* Debido a su pasión por la historia llegó a escribir dos libros de investigación y divulgación sobre el General San Martín.
* Surgical Treatment of Coronary Arteriosclerosis. Fue publicado en Baltimore, EE.UU. por la editorial Williams & Wilkins en 1970.

La versión en español fue titulada Tratamiento Quirúrgico de la Arteriosclerosis Coronaria y fue publicado por la editorial Intermédica en 1973 y la traducción fue realizada por Roberto Carlos Vedoya.

* Recuerdos de un médico rural. Fue publicado en Buenos Aires, por Torres Agüero Editor en 1980. La ilustración de la tapa es de Hermenegildo Sabat.
* ¿Conoce usted a San Martín? Publicado en 1986 en Buenos Aires por Torres Agüero Editor.
* La Memoria de Guayaquil. Fue publicado en Buenos Aires, por Torres Agüero Editor en 1991.
* De La Pampa a los Estados Unidos. Fue publicado por primera vez en 1992 y la octava edición salió en 1996 a través de la Editorial Sudamericana.

La versión en inglés fue titulada The Challenging Dream of Heart Surgery fue publicado en Boston, EE.UU. por Little, Brown and Company en 1994 y la traducción al inglés fue realizada por Peter Willshaw.

* Don Pedro y la Educación es un libro publicado en Buenos Aires, por el Centro Editor de la Fundación Favaloro en 1994.

FUENTES: FUNDACION FAVALORO

martes, 27 de julio de 2010

 

 
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TIEMPO DE MUJERES

Era una campesina de Junín , bastarda, arrabalera. ambiciosa y rebelde,no paró hasta seducir al tanguero Agustín Magaldi con tal de pisar Buenos Aires y concretar sus sueños de actriz de cine y radio.Para horror de la oligarquía, la otrora chinita de Junín mutó de actriz casi prostibularia a esposa del hombre más poderoso, amado y odiado del país, Juan Domingo Perón.
Para el pueblo solo fue Evita, "la abanderada de los trabajadores" Para las mujeres de la época, fue, también, la mujer que por primera vez les confirió el derecho de votar. Nada más y nada menos que el derecho de la mujer al voto. A elegir. A participar.
Se rodeó de colaboradores y gozó con el poder. Hizo grandes cosas en el campo social y popular. llevó las mujeres a la producción y les dio herramientas para el goce, mar, montañas, colonias de veraneo, con aguinaldos y vacaciones, como había instituído Perón. Le agregó otras a su haber, de las cuales mas vale no acordarse, censura, aniquilamiento de medios de prensa independientes, persecuciones y despidos laborales a la oposición, clausura de claustros universitarios, y el insensato desparramo de egolatrías desparramar sin medida. Esas, entre otras barrabasadas de peso. Pero nunca estuvo en contra del pueblo. Nunca dijo una palabra a favor de la oligarquía. Para ella los apellidos tenían olor a bosta de vaca.
Vestida de Primera Dama o con su pelo al viento, siempre fue Evita. Paco Jamandreu, el modisto personal de Eva, le dio una estética, le armó el marco adecuado en su vestuario para sus discursos politicos, que la destacó en el mundo. Evita más allá de sus ropas era auténtica Amaba sus “grasitas” y odiaba la oligarquía. Cuando era Evita del pueblo, soltaba sus cabellos rubios y se vestía trajecitos sastre marca Jamandreu. Si era Primera Dama, el gran Paquito la vestía de lujos y brillantes, mientras le susurraba al oido - ser puto, pobre o ser Evita, es lo mismo, siempre discriminados y humillados por los que más tienen – .
Trabajó arduamente desde su fundación Eva Perón por los descamisados. El pueblo, un día, le reclamó que fuera su vice-presidenta, al lado de Perón, como correspondía. Pero una visita inoportuna le destruyó los sueños, el cáncer. Renunció a su candidatura.
La muerte se la llevó demasiado joven, demasiado impetuosa, demasiado mujer. Demasiado Eva.
El pueblo la lloró. La oligarquía festejó. "Viva el Cáncer" fue el grafiti de los oligarcas, "Evita el pueblo te llora" fue el de las masas.
Hoy la recordamos y en el balance de los hechos, con las obras de Evita ganó el pueblo y ganamos nosotras, las mujeres. Las que votamos. Las mismas que hoy protagonizamos un tiempo de mujeres.

sábado, 3 de julio de 2010

LA MAGA



Una madrugada de enero, los Trasnochadores del banco fueron protagonistas de un hecho que hubiera desvelado al habitante más osado que haya circulado por el barrio del Congreso en el mismísimo kilómetro cero de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Pero para entender lo sucedido, previamente hay que saber dos cosas: que en otras épocas, frente a ese banco en la Plaza de los Dos Congresos donde esperaban la madrugada los Trasnochadores, se encontraba la entonces Caja Nacional de Ahorro Postal con su Biblioteca, reducto del poeta Edgar Bayley, designado director del lugar ; y que los Trasnochadores del Banco no eran como otros seres nocturnos que esperaban el amanecer para volver a sus habitáculos sanos y salvos. No, no, estos trasnochadores aguardaban el amanecer celebrando el arte. Bebían en homenaje a la poesía, la música, el teatro, la danza, las artes plásticas, el canto, el cine y la palabra. Sobre todo, la palabra.

-- Mirá, Marta, allí está la ventana donde trabajaba Edgar Bayley. ¿Era tu suegro, no?

-- Osvaldo, por favor, no convoques, no juegues con el torturado espíritu de ese poeta-, pidió Marta.

Pero él hizo caso omiso de la súplica, levantó su botella de cerveza y, mirando a la ventana, comenzó a recitar La Avalancha , uno de los más bellos poemas del poeta:

que corran allá abajo las aguas turbulentas

quiero arraigar aquí en esta tierra

y tañer mi campana

buscando el celeste el bermellón

la escalera de mano que lleva hasta el altillo

la lluvia próxima

la habitación vacía

y el arroyo de donde llega el rumor de la avalancha

que corra allá abajo la claridad de las plantas

y se agite la cortina en la última pared

y sobre los techos aniden el colibrí y el tordo

éste es el mundo

a esta hora en que cae la noche

y crece la avalancha y el fragor de la luna

cuando lámparas y azaleas se encuentran y se huyen

se cierran las ventanas

y llaman a los niños dispersos por el parque

ésta es la hora

para el bermellón y el celeste

para el tordo y el colibrí

--Edgar, ¡cómo te cagaste en los puntos y comas, como Joyce! –exclamó Osvaldo para poner punto final al poema. Trató de mojarse los labios, y lanzó un gesto agrio al comprobar que la botella ya estaba vacía.

--Loca, ¿tenés un pesito? Se acabó la cerveza y quiero celebrar a tu suegro.

--Dejate de joder, parecés Tanguito… ¡Tomá y aguante la poesía!

Cuando Osvaldo regresó con tres botellas a cuestas, Marta sintió ese impulso por contar vínculos: --¿Sabían –dijo por fin- que Bayley fue el segundo marido de Matilde, mi suegra, concertista de piano y compositora de música dodecafónica? Ella estaba casada con un plástico de la época, Raúl Lozza, que derrumbó la pintura figurativa y creó las bases del arte concreto. Ese trío fue de nuestro palo. En los cuarenta –se entusiasmaba contando Marta- dieron vuelta al arte con sus vanguardias. Y en medio. hasta hubo una loca historia de amor. Matilde se enamoró perdidamente de Edgar y escaparon juntos…

--Pues entonces, Marta, vamos a dar vuelta la noche en honor a los artistas y las locuras de la trasgresión. ¡Salud! Brindo por los del cuarenta y el Arte Concreto.

Empinaron sendas botellas mientras la brisa filtraba por los corceles del monumento de la plaza. Hablaron de amores benditos y malditos, no sin antes atravesar los espacios de las divinidades paganas y de las noches trasfiguradas de Arnold Schönberg donde los conjuros a veces cristalizan. Bayley, que había muerto en cruel batalla con la cirrosis, escuchó su poema y con el brindis abandonó la prisión de metáforas, adjetivos y consonantes, se descolgó por la ventana, cruzó la calle Hipólito Irigoyen y se acercó al grupo. Le agradaron los desparpajos, las melenas, el banco de piedra tan frío y el olor de la cerveza. Para que ninguno se atreviera a sospechar que llegaba para apropiarse de la tercer cerveza, mostró una infaltable botella de whisky, el brebaje que había elegido para que lo acompañara en los instantes de creación. Se presentó y les propuso un brindis:--¡Por la poesía y mi cirrósis!-, susurró ronco y carraspeando. Lucía aun el bigote ancho, insolente, la barba recortada y teñida con el azulnegro de la noche.

Los Trasnochadores lo escucharon –y no lo dudan- cuando, envuelto en los delirios de la trasportación, dijo: --La que acá falta es la Maga , no se preocupen, pronto la verán.

Y asi como llegó, Edgar Bayley se fue remontando paredes. Si hasta les había golpeado su aliento agrio y picante.

--¿Que habrá querido decir?

--Es humor de fantasmas-, explicó Marta. Osvaldo empinó la botella.

Los trasnochadores advierten cada vez que cuentan la presencia de Edgar Bayley que, los que no quieran creer, que no crean. Pero lo cierto –aseguran- es que, efectivamente, esa noche de enero la Maga apareció por la vereda de la avenida Entre Ríos, posiblemente haya salido de la Biblioteca de la Caja o de la otra que está a dos cuadras, iba con el paso típico de toda maga que se precie de serlo, con pasitos gráciles pero firmes, mirando todo y a la vez sin ver a nadie, con figura frágil de cuarenta y nueve kilos y la incalculable edad de maga, ataviada con un hermosísimo vestido mexicano de mil volados y bordaduras que, seguramente, alguna descendiente del mejor artista de los aztecas, bordó exclusivamente para ella.

La conocían, era una figura tan familiar, tan de todos y a la vez de ninguno, porque la Maga era de la cultura universal, como la Beatrice del Dante. la Julieta de Skakespeare o la voz de Janis Joplin.

En una epoca, hace por lo menos cuarenta años, todas las mujeres querían ser La Maga. Todas querían poseer esa figura menuda, caminar por París y abrirse de piernas al amor y sentir en un beso la boca impregnada de pelos y babas, con ese sabor único que da el placer infinito del sexo, virtudes que Julio Cortázar le había concedido a los amores de la Maga.

Corrieron los Trasnochadores, se abalanzaron sobre ella, la invitaron a compartir la madrugada. Ella aceptó. Osvaldo le ofreció un buche de cerveza que ella rechazó elegantemente, porque, obvio, las magas solo beben pócimas mezcladas con la mejor champagna francesa.

Todos querían saber todo de la Maga , dónde, cómo, por qué, bajo que circunstancias ella conoció al tal Cortázar y bajo qué circunstancias fue que el escritor se inspiró en ella para crearla.

Un toquecito sintió Marta en su hombre, giró la cabeza y allí estaba el poeta escuchando. Luego tomó notas en un cuaderno. ¿Será que los poetas escriben sin necesitar la luz? En esa oportunidad de convocatoria, Bayley –que sabía quién era Marta- le explicó con un silencio que necesitaba

anonimato. Solo escuchar, apuntar en el cuaderno, que en ese instante no pretendía egolatría, ni siquiera la compañía de la cirrosis. La noche era única y bien podían esperar las elucubraciones acerca de qué esperar de poetas con ego.

La Maga, efectivamente, hizo revelaciones. Dijo que fue fruto de amores de conjuros en una noche de cábalas, que había nacido maga y con ese vestido impecable de mil volados, con sus prolijos zapatos blancos de tacones altísimos que –según confesó- a veces cambiaba por otros más bajitos, porque a las magas también les duelen los pies, sobre todo a ella que camina toda la noche. Contó, además, que solo se le permitía llevar una mochila donde portaba objetos terrenales que iba juntando de su convivencia con los humanos. Por ejemplo, contó que amaba los camisones y llevaba unos cuantos en su mochila, dijo también que le gustaba hacer regalos, y curiosamente, comer asado.

La Maga percibió la ansiedad del grupo y comenzó a narrar lo que todos querían escuchar, su encuentro con Cortázar. Fue –confesó- en una noche de neblinas parisinas que se cruzó con el escritor atravesando ambos el Jardín de las Tullerías. Cortázar le había preguntado en un perfecto francés “¿de qué país eres?”, ella le respondió también con su exquisito acento parisino (las magas dominan todos lo idiomas), que solo era una maga y que, por lo tanto, pertenecía a todos los lugares del mundo. Después, y sin mas, con una gentil inclinación de cabeza atravesó el Jardín de las Tullerías y desapareció por la niebla. Bayley escribía fervorosamente, no como periodista sino como escriben los poetas, casi en el aire.

Años después, en una escapada clandestina que hizo Cortázar a su amada Buenos Aires (ciudad que encontró devastada y sangrante), una fría noche de agosto la volvió a encontrar. La Maga estaba vestida igual, pero su mochila parecía más pesada, cargarla sobre los hombros le daba un aire más ausente todavía. Se saludaron. Tomaron un café (las magas aman el café) y ella le contó que en los años en que no se habían visto, su corazón de maga se había hecho añicos porque se enamoró y contrajo matrimonio por cuarenta días con un humano que solo jugó con sus sentimientos, contó que a raíz de tanto dolor perdió la sonrisa para siempre y que en cambio adquirió una afinadísima voz que le permite cantar cuando la convocan a reuniones donde prevalecen las charlas sobre arte, un don que le fue dado para paliar tanto desengaño.

Cortázar se emocionó con la historia, miró unos instantes al vacío, sonrió satisfecho con sus pensamientos, y luego tomando la pequeña mano de la maga, le susurro “prometo que nunca más vas a sufrir, te voy a convertir en un personaje tan famoso que todas las mujeres, en todas las épocas, van a querer ser la Maga ”. Se despidieron y jamás volvieron a verse.

Una madrugada, en los comienzos de los sesenta, precisamente en 1963, la Maga , deambulando por la calle Corrientes, escuchó en los bares, las confiterías y sobre todo en las mesas del café La Paz y en las salidas de los cines y teatros, que todas las mujeres hablaban con envidia del nuevo personaje de la novela recién editada por Julio Cortázar, Rayuela, cuyo personaje era la Maga.

Entró a una librería y metió un libro en su mochila. No lo compró porque las magas no manejan dinero y cuando necesitan algo se vuelven transparentes y lo toman. (No invisibles que para ellas es muy vulgar).

Allí se descubrió única. Era La Maga. Sonrío de nuevo. Desde ese día Rayuela está entre sus amadas pertenencias. La Maga recuperó su sonrisa y además conservó el otro don: jamás dejaría de cantar. Hoy se la puede encontrar en cuanto espacio cultural esté a su alcance, con su afinadísimo trino de zorzal, por supuesto, siempre y cuando sea una noche especial, donde confluyan Bayley y sus poemas, y los que celebran el arte con buches de cerveza en el banco de una plaza.

En aquella noche, el tiempo se colgó por instantes y luego volvió a la normalidad. La Maga había desaparecido, también Bayley con su cuaderno. Al poeta lo imaginaron trepando las paredes de la ex Caja peleándose con su yo y llamando a su amada Matilde para que le sostuviera la cirrosis que se hacía cada vez más insoportable por atrevida. De la Maga , ni un rastro, solo quedo colgando en la pesada atmósfera de enero su aroma de maga.

Osvaldo pidió, como pedía Tanguito, otro pesito para cerveza, y Marta cantó a Vinicius de Moraes en compás de bossa nova. Comenzaba el amanecer…

Doy fe que aquella noche existió, porque ninguno de los presentes, salvo yo, se dio cuenta que, sobre el pasto, muy cerca del banco de piedra frío, había quedado abandonada la botella de whisky vacíada por el poeta. Cuando el primer rayo de sol le dio de pleno, estalló en millones de partículas que se alejaron volando al cosmos.

Marta Morales



Sobre el autor de la novela "Rayuela, Julio Cortázar, cuyo personaje "La Maga", inspiró mi cuento publicado en este Blog

El autor de la novela, Julio Florencio Cortázar, nació el 26 de Agosto de 1914 en Bruselas, pero paso su infancia en Banfield (Argentina). Fue novelista y cuentista. En 1951 se traslado a París en una especie de exilio, donde trabajó como traductor independiente. Además de haber ganado un premio Novel con Rayuela (1963), también publico otras obras como Historias de cronopios y famas (1962), 62/ modelo para armar (1968). A finales de 1983 realizó un último viaje a su país de origen; en Buenos Aires fue recibido muy bien por sus compatriotas. El refinamiento literario de Julio Cortázar, sus lecturas casi inabarcables, su incesante fervor por la causa social, hacen de él una figura de deslumbrante riqueza, constituida por pasiones a veces encontradas, pero siempre asumidas con él mismo, genuino ardor. Julio Cortazar murió en 1984 pero su paso por el mundo seguirá suscitando el fervor de quienes conocieron su vida y su obra.

En el año 1963 se publica la “antinovela” Rayuela en Argentina.
El tema central de la obra Rayuela es la búsqueda del centro.

El protagonista es Horacio Oliveira, era argentino, intelectual. Vivió en Francia donde tuvo diferentes historias, otras costumbres con respecto a las de su país, se desestructura. Admira a la Maga pero a la vez la odia por tener mas imaginación que el. Es machista. Se ve también su parte estructurada que lo lleva a fracasar en su amor con Lucia, por culpa de su búsqueda de la perfección racional. Tuvo una historia amorosa en Francia con Pola. Es libre. Perteneció al Club de la Serpiente con quienes compartía el mismo objetivo, buscar el centro y encontrar amistades. Conoció a una clochard llamada Emmanuele, quien lo ayudo a ser mendigo por un tiempo; además tuvieron un encuentro sexual. Horacio rompe con los estereotipos clásicos, haciendo de su vida un juego constante. Es deportado de París hacia Argentina. A pesar de no ser escritor, se relaciona mucho con la literatura.


Elegí, entre las mujeres de Rayuela, a dos personas muy significativas en la vida de Horacio. Lucía, en Francia y Talita, mujer que conoce en su regreso a nuestro país. Ambas se complementan en la vida de Horacio, Talita tenía cosas que llenaban los huecos que había dejado La Maga
La Maga.

Era el amor de Oliveira, convivían en Francia. Algunos momentos que recordaba Horacio junto a la Maga por las calles de Paris: "...Comíamos hamburguers en Carrefour de l'Odeon, y nos íbamos en bicicleta a Montparnasse, a cualquier hotel, a cualquier almohada (...) conocíamos cada vez mejor la zona de baldíos (...) dejábamos las bicicletas en la calle y nos internábamos de a poco, parándonos a mirar el cielo porque esa es una de las pocas zonas de Paris donde el cielo vale mas que la tierra. Sentados en un montón de basuras nos sentábamos a fumar un rato, y la Maga me acariciaba el pelo o canturreaba melodías ni siquiera inventadas..." “...íbamos a los cines a ver películas mudas...”